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Daniel Giannone (Córdoba 1964)

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Tuve un paso fugaz por las aulas. Me considero autodidacta. Desde el año 2003 realizo obra conjuntamente con Leo Chiachio. Vivo y trabajo en Bs. As.
Mi partida fue en 1993. Esta necesidad de cambiar de espacio no se debió concretamente a no encontrar un lugar en la escena del “arte cordobés” de ese momento. Por otros motivos, fue una época de mucha crisis que provocó una interrupción en mi proceso productivo. Yo me exilié de mi deseo, lo silencié; me dediqué por un tiempo a otras cosas, lejos del arte.  
Tengo el recuerdo de que no sucedían muchas cosas por aquellos días y me resultaba más interesante la propuesta de Bs. As. En esta época, como en otras, muchos artistas partieron con diferentes rumbos e intereses.   
A mi llegada, me encontré con un protocolo por el cual parecía que todo artista debía transitar rigurosamente: concurrir a determinados talleres, clínicas, calendario abundante de muestras, etc. Esto requiere mucho esfuerzo, desgasta y a veces desconcentra la producción. Por otro lado, era la única alternativa para comenzar a conectarme con el circuito porteño.
Insertarse, contactarse y sostenerse aquí es difícil. El desarraigo siempre duele.
El circuito del arte es grande y chico a la vez. Parece haber lugar para todos, pero no es así. Se puede estar aquí y estar totalmente afuera. Estar afuera no tiene concretamente que ver con irse de un lugar a otro. Cuesta mucho esfuerzo hacerse conocer. Aquí hay una renovación constante de la cartelera en escena. Una gran heterogeneidad de lo que se produce y mucha de las producciones actuales no son contemporáneas.  
Hay una idea falsa de pensar que aquí es más fácil que los artistas vivamos  del arte. Hay más posibilidades de hacer y mostrar, pero casi todos trabajamos y hacemos en mayor o menor medida otras cosas para sostenernos. Vivir y sostenerse solamente del arte es un privilegios de muy pocos. Como en Cba, muchos artistas se corren a funciones que con suerte tienen que ver con mayor o menor grado con el arte.
Tengo la sensación que haber pasado por las escuelas en Cba te posiciona en un lugar que no es lo mismo aquí. En Cba, Profesores de escuela, personajes del circuito del arte (que creo que no existe como tal) y los que legitiman circulan por la misma calle. Aquí es totalmente diferente. Son dos mundos: escuelas y circuito del arte contemporáneo.
Otra sensación que tengo (quizás en forma exacerbada a diferencia de aquí)  es que hoy en Cba está muy vigente la idea u obligación de tener un discurso teórico previo importante, hay una gran exigencia en la etapa previa del hacer, lo que llamo una intelectualización de la obra, para poder producir y avalarla. El riesgo es que veo que a veces esto paraliza. No se perdona la inmediatez.
Mi preocupación está en el hacer, en el oficio. No soy para nada académico, nunca me interesó pegarme a las cualidades distintivas del consenso estético del momento y esto quizás sea uno de los temas por el cual me sentí excluido. No desvalorizo el mundo de las ideas e intenciones. El discurso está muy por detrás de lo que realmente pasa.
Me gusta pensar que la suerte que todos corremos depende de la obra, del cuerpo de obra. El tiempo dirá si la obra se sostiene por sí sola.  
Siempre necesito estar en contacto con los artistas cordobeses radicados aquí.  El desarraigo es el punto de conexión. Me gusta pensar en la Diáspora (idea romántica del exilio), como cordobeses repartidos por el mundo. Pienso en estos términos porque en el ser cordobés hay una tradición, identidad que está atravesada por siglos y que nos marca.
Yo no sé si emigra “arte cordobés”. Yo construyo desde quien soy y desde donde vengo.  Aprendí a bordar y pintar  desde niño. Mi mundo fue habitado por imágenes desde la infancia. Quizás estas imágenes no tengan que ver con el imaginario cordobés o sí. ¿Qué y Quién establece qué es “cordobés” y qué no? Creo que no hay identidad, hay procesos de identificación que tienen que ver con el momento.  
Es posible, aunque muy difícil, irse de un lugar y seguir estando. Esta es mi intención. Intento crear lazos, no romper el diálogo con espacios y lugares que alguna vez me pertenecieron. A veces siento resistencia a los que nos fuimos. Pareciera que no se perdona.

Buenos Aires, julio de 2008
 

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