Cuando desde un pequeño deseo me convocaron para esta participación (con generoso y temerario arrojo) mi principal duda residía respecto al lugar desde el que me podía situar para desarrollar el tema y si desde ese lugar podía ensayar una posición.
Escribo esto desde el lugar de un usuario tanto de la literatura como de la crítica, desde el lugar de alguien con ínfulas de escritor y compilador literario, y con la conciencia de estar fuera de un circuito literario como de crítica institucionalizado, pero con la esperanza foucaultiana de que desde los márgenes, a veces es posible esbozar una mirada válida.
Creo que la Crítica se manifiesta en cualquier lugar del mundo donde alguien se pone a hacer malabares y coloca en un mismo plano, distintas dimensiones, tales como una obra artística, el mundo que la circunda y finalmente la relación entre ellos.
Si seguimos con el ejemplo del malabarista, la energía que circula con las bolas en el aire, lo que une en el plano las distintas dimensiones, es una cierta erudición en otras obras de la especie.
En resumen, para que la crítica aparezca, me parece solo necesario alguien que recorra un texto, que se ponga a evaluar el infinito cúmulo de reacciones y significados que el texto pueda despertar y como se vinculan a la realidad o lo que sea que se entienda por ella.
El circuito estará cerrado en el momento en que este alguien decida compartir con otros sus impresiones.
La Crítica Literaria tiene una materia prima ineludible, los textos literarios a los que hace referencia, de ahí en más, como hay textos buenos, malos y regulares y todas las combinaciones posibles; también hay críticas más o menos acertadas, y como toda tarea humana no esta indemne a las miserias que acarreamos.
Estos aspectos no le quitan valor en si misma, es más, se la podría ubicar dentro de la sofisticación de la cultura; un hecho cultural va creando otros con los que interactúa y se retroalimenta, de la misma forma que desde hace tiempo se puede hablar de una crítica de la crítica.
De este modo si bien, le asigno a los textos literarios un valor fundamental y primigenio sin el cual la crítica literaria no tendría un espacio en el que moverse, no se puede negar el papel importantísimo que han tenido críticos literarios en la apreciación, rescate y acercamiento a distintos autores.
Nuevamente es necesario reconocer el difícil terreno en que debe desenvolverse esta actividad:
# Los intereses editoriales y de mercado.
En este punto debe agregarse, respecto a Córdoba, lo harto dificultoso de desenvolverse en un mercado restringido y sin una política oficial apuntada a desarrollarlo.
Como aspecto muy positivo puede consignarse la aparición en los últimos años de pequeñas editoriales, que contra viento y marea, llevan adelante su métier.
¿Y cómo hemos terminado hablando del mundo editorial si esto iba sobre la crítica literaria en Córdoba?
Me parece que no es ningún descubrimiento, la interacción (si bien, a veces a las trompadas) entre ambos ámbitos.
# El estado educativo y cultural de Córdoba y la Argentina
# Lo arduo de desarrollar un criterio riguroso y una honesta propensión hacia la objetividad en medio de intereses, muchas veces, ferozmente contrapuestos (público/usuario - editoriales – medios de comunicación – canon establecido), todo esto dentro de un terreno particularmente relativo y pantanoso, como es la apreciación de un hecho artístico.
# Como si ya no sobraran complicaciones, creo que no se puede obviar, mencionar el estallido de los criterios y paradigmas de verdad y autoridad que en un plano más general se está dando desde hace unos años en el famoso mundo globalizado.
La Crítica en general cumple un papel paradojal, a través de la apreciación de las obras y su contextualización, esta en posición de interpelar al sistema mismo en que se desenvuelve una sociedad, sin embargo su poder de cambio resulta mínimo sino nulo. Entonces llegamos a un problema básico para cualquier persona o sector de una sociedad, cuál es su papel en ese tejido, cuál es su utilidad.
Y para complejizar aún más su rol, en este punto colisiona con problemas (en los cuales a mi entender reside el punto más importante sobre esta temática) más generales pero que influyen en ella directamente:
¿Existen políticas culturales inclusivas en Córdoba y en la Argentina?
Si cada vez más gente queda afuera del sistema educativo y del acceso a las propuestas culturales, ¿a qué público se dirige la crítica? ¿Cómo enfrentará el futuro si hallamos un restringido acceso al objeto de su existencia?
Max García
www.pobrecuco.blogspot.com
Escribo esto desde el lugar de un usuario tanto de la literatura como de la crítica, desde el lugar de alguien con ínfulas de escritor y compilador literario, y con la conciencia de estar fuera de un circuito literario como de crítica institucionalizado, pero con la esperanza foucaultiana de que desde los márgenes, a veces es posible esbozar una mirada válida.
Creo que la Crítica se manifiesta en cualquier lugar del mundo donde alguien se pone a hacer malabares y coloca en un mismo plano, distintas dimensiones, tales como una obra artística, el mundo que la circunda y finalmente la relación entre ellos.
Si seguimos con el ejemplo del malabarista, la energía que circula con las bolas en el aire, lo que une en el plano las distintas dimensiones, es una cierta erudición en otras obras de la especie.
En resumen, para que la crítica aparezca, me parece solo necesario alguien que recorra un texto, que se ponga a evaluar el infinito cúmulo de reacciones y significados que el texto pueda despertar y como se vinculan a la realidad o lo que sea que se entienda por ella.
El circuito estará cerrado en el momento en que este alguien decida compartir con otros sus impresiones.
La Crítica Literaria tiene una materia prima ineludible, los textos literarios a los que hace referencia, de ahí en más, como hay textos buenos, malos y regulares y todas las combinaciones posibles; también hay críticas más o menos acertadas, y como toda tarea humana no esta indemne a las miserias que acarreamos.
Estos aspectos no le quitan valor en si misma, es más, se la podría ubicar dentro de la sofisticación de la cultura; un hecho cultural va creando otros con los que interactúa y se retroalimenta, de la misma forma que desde hace tiempo se puede hablar de una crítica de la crítica.
De este modo si bien, le asigno a los textos literarios un valor fundamental y primigenio sin el cual la crítica literaria no tendría un espacio en el que moverse, no se puede negar el papel importantísimo que han tenido críticos literarios en la apreciación, rescate y acercamiento a distintos autores.
Nuevamente es necesario reconocer el difícil terreno en que debe desenvolverse esta actividad:
# Los intereses editoriales y de mercado.
En este punto debe agregarse, respecto a Córdoba, lo harto dificultoso de desenvolverse en un mercado restringido y sin una política oficial apuntada a desarrollarlo.
Como aspecto muy positivo puede consignarse la aparición en los últimos años de pequeñas editoriales, que contra viento y marea, llevan adelante su métier.
¿Y cómo hemos terminado hablando del mundo editorial si esto iba sobre la crítica literaria en Córdoba?
Me parece que no es ningún descubrimiento, la interacción (si bien, a veces a las trompadas) entre ambos ámbitos.
# El estado educativo y cultural de Córdoba y la Argentina
# Lo arduo de desarrollar un criterio riguroso y una honesta propensión hacia la objetividad en medio de intereses, muchas veces, ferozmente contrapuestos (público/usuario - editoriales – medios de comunicación – canon establecido), todo esto dentro de un terreno particularmente relativo y pantanoso, como es la apreciación de un hecho artístico.
# Como si ya no sobraran complicaciones, creo que no se puede obviar, mencionar el estallido de los criterios y paradigmas de verdad y autoridad que en un plano más general se está dando desde hace unos años en el famoso mundo globalizado.
La Crítica en general cumple un papel paradojal, a través de la apreciación de las obras y su contextualización, esta en posición de interpelar al sistema mismo en que se desenvuelve una sociedad, sin embargo su poder de cambio resulta mínimo sino nulo. Entonces llegamos a un problema básico para cualquier persona o sector de una sociedad, cuál es su papel en ese tejido, cuál es su utilidad.
Y para complejizar aún más su rol, en este punto colisiona con problemas (en los cuales a mi entender reside el punto más importante sobre esta temática) más generales pero que influyen en ella directamente:
¿Existen políticas culturales inclusivas en Córdoba y en la Argentina?
Si cada vez más gente queda afuera del sistema educativo y del acceso a las propuestas culturales, ¿a qué público se dirige la crítica? ¿Cómo enfrentará el futuro si hallamos un restringido acceso al objeto de su existencia?
Max García
www.pobrecuco.blogspot.com









